Acción del NaT en el tratamiento de las lesiones deportivas y traumatológicas

  • Distensiones articulares
  • Luxaciones recidivantes (p. ej. de hombro)
  • Capsulitis
  • Tendinitis
  • Bursitis
  • Contracturas
  • Protusiones y Hernias discales
  • Pinzamientos radiculares
  • Otros:
    • Artrosis (mejora del dolos y la movilidad)
    • Osteoporosis (al mejorar la actividad neuromuscular, la tracción de los tendones sobre los huesos estimula su recalcificación y fortalecimiento)

El tratamiento NaT introduce en el proceso de recuperación un elemento innovador fundamental, que es su efecto de activador funcional

Las lesiones deportivas y traumatológicas, en su inmensa mayoría cursan con reacción inflamatoria del organismo. Esto es debido a que las contusiones, tracciones violentas, roturas de fibras musculares, sobrecargas articulares, distensiones ligamentosas, fracturas, etc. Se acompañan de la acumulación de iones en el territorio afectado. La presencia de estos residuos biológicos tiene un efecto de bloqueo sobre la actividad del sistema nervioso de la zona.

El sistema nervioso es fundamental para la recuperación de los tejidos dañados, puesto que activa la cadena de respuestas biológicas necesaria para la reparación del área afectada. Por tanto, su bloqueo dificulta y en ocasiones hasta imposibilita la correcta reparación de las lesiones. 

El tratamiento NaT mediante la generación de microcorrientes específicas y controladas, retira los residuos biológicos (iónicos) que dan lugar al bloqueo funcional del sistema nervioso, el cual pasa a poder activar todos los mecanismos del proceso de regeneración y recuperación de los tejidos afectados, haciendo posibles recuperaciones más rápidas y con menos riesgo de recaídas. 

El tratamiento NaT, al activar el sistema nervioso en la zona afectada, produce efectos como los que se citan a continuación:

  • Mejora de la estabilidad articular, al recuperar las funciones de ligamentos y cápsulas articulares.
  • Mejora de la respuesta neuromuscular y la coordinación motora.
  • Mejora la vascularización de la zona y oxigenación de los tejidos.
  • Mejora de la actividad motora y sensitiva de los nervios periféricos.
  • También contribuye a relajar la musculatura, disminuyendo el efecto nocivo de compresión y tracción excesiva, que generan las contracturas, facilitando así el proceso de recuperación.
  • Disminución de la inflamación fisiológicamente (sin fármacos).
  • Mejora del drenaje linfático.
  • Mejora de la osteoporosis. Ya que, el NaT, al aumentar la actividad neuromuscular, da lugar a que la tracción de los tendones sobre los huesos sea mayor, lo cual estimulará la recalcificación y el fortalecimiento óseo. 
  • Acelera el proceso de recuperación de lesiones.
  • Mejora los procesos de recuperación posoperatorios y postraumáticos. 
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